
Después de El gran invierno la Primavera albanesa... podría decirse con títulos de Ismail Kadare. Así de su trayectoria como de la de su pueblo, tras años de oscurantismo y hasta el reconocimiento ayer del Príncipe de Asturias de las Letras 2009. Se dice conmovido por el inesperado reconocimiento de España, tras décadas en las listas del Nobel que no llega.

Las primeras palabras del que es tal vez el mayor escritor del Balcán del siglo XX –lo siento por Kiš o Kavafis- fueron una vez más para ABC -“ha ha ha ¿usted? mais oui!”- que lo visitó en momentos menos gloriosos: “La libertad no es lo fundamental para la literatura”, me dice resumiendo la atrabiliaria vida de un literato con ínfulas bajo la grotesca dictadura leninista que asoló su país durante décadas.
Desde la Albania cerrada salió al mundo al través del francés -y de su maravilloso traductor, Yusuf Brioni- pero no se ha dejado “tentar por mudar de lengua” como Milan Kundera.
Merece leerse, de ser posible, en el brillante francés de Vrioni, aunque al español lo ha vertido con maestría Ramón Sánchez Lizarralde, un raro españolillo al que encontré, hace 20 años, exiliado del “régimen monarco-fascista español” en ¡la Albania de Enver Hoxha! (aquélla por cierto de la que Lola Galán escribió en 1979, en el País, “¿no es el régimen en el que todos desearíamos vivir?”)

“No importa el tamaño sino la literatura”, precisa. Reconoce que de una pequeña lengua ha nacido una gran literatura, sin embago “no voy a decir que todas las lenguas sean iguales, y los hispanos poseen indudablemente una gran lengua; pero en términos europeos el albanés tampoco es pequeña".
Todo sumado argumenta que la hablan "diez millones de personas” (a mí me salen 3,5 millones en Albania, 1,5m en Kosovo, 0,5m en Macedonia, 0,2m en Montenegro y, estimativamente, 1m en Grecia y algo más de 1m en Turquía, o sea unos 8 millones, aunque Kadaré asegura decirlo “sin ningún patrioterismo”)
Lo que sí reconoce es que ha sido una lengua aislada, “como la propia Albania” y eso ha conformado también “un cosmos literario propio”; pero con capacidad de hacer universal la pequeña ciudad de Gjirokastra, donde nació: “eso es la literatura. No es más que un instrumento, una máquina, y yo soy un maquinista".
"Si soy un buen maquinista puedo alcanzar a donde quiera”, dice el autor de obras grandes como El concierto, El general del ejército muerto y Abril roto, obras en que abordó desde la innegable singularidad albanesa cuestiones universales del ser humano.
ANEXO:
- Una larga charla en Tirana: “En un país anormal, conseguí crear una obra normal”
- Breve aproximación a Kadaré, en Baja Visibilidad
- Kadare en La Isla de los Libros
- Bio de Ismail Kadare en Wiki
- Reseña de "Cuestión de locura" en Aguas de Ceniza
- Pais: Quijote en los Balcanes




