Hay quienes temen que JL Rodríguez Zapatero haya permitido la reconstrucción y fortalecimiento de ETA, haciendo más difícil la más lejana paz en el País Vasco.
En París, Le Monde analiza con gravedad la evolución de la crisis, con tres artículos muy severos. Informando, Le Monde estima que “la ruptura del alto el fuego puede desembocar en una situación más degradada de la que prevalecía antes del 22 marzo 2006”. De manera más brutal, el “proceso” ha complicado gravemente las esperanzas de paz. En un segundo artículo, Le Monde afirma: “Francia continúa siendo el santuario de los etarras”. A pesar de los esfuerzos y la cooperación hispano-francesa, el territorio francés continúa siendo un “territorio de repliegue” para los asesinos. Le Monde titula su análisis de fondo: “Zapatero sale debilitado, tras el fracaso del proceso de paz”. Y Cécile Chambraud, su corresponsal en Madrid, recuerda que el gobierno español se encuentra en posición de debilidad, “cuando los buenos resultados electorales del PP y la desmovilización evidente de una parte del electorado socialista, en Madrid, han demostrado que los argumentos de la oposición encontraban eco en la opinión pública”.
En Dublín, Irish Times publica un editorial crítico, afirmando, de entrada, que “España se encuentra hoy más divida que nunca, desde la transición democrática”. Agregando: “Es difícil imaginar ningún proceso de paz en tales condiciones. No hay duda que Zapatero está falto del temple y el buen criterio imprescindibles”.
En Londres, el Times teme que, rotas las esperanzas de paz, España puede tener un verano con bombas etarras. Por su parte, Financial Times subraya que ETA “ha puesto fin” a los esfuerzos e ilusiones de una paz duradera en el País vasco.
Por su parte, el New York Times publica una crónica informativa, recordando que, en definitiva, Zapatero hizo “gestos” hasta las pasadas elecciones municipales, finalmente inútiles si no peligrosos.