La palabra del presidente Zapatero tiene una credibilidad muy baja.
Le Monde destaca un análisis financiero de Pierre-Antoine Delhommais, que intenta evaluar el distinto alcance y las raíces de la crisis en curso. El capítulo español es resumido con brutalidad: «En España es posible temer lo peor. El éxito económico reposaba esencialmente en el dinamismo del sector de la construcción. Hoy, los promotores inmobiliarios están en crisis. Y crece la inquietud por la salud de algunos bancos españoles. Todo indica que está explotando la «burbuja» del crecimiento español, diga lo que diga el presidente Zapatero».
Le Petit Journal insiste en la misma llaga: «2008, fin de un ciclo. La crisis económica se ha convertido en un tema de campaña electoral, mientras se teme que la crisis pueda agravarse. El director de la célula económica presidencial ha reconocido la próxima supresión de 300.000 puestos de trabajo en la construcción, tras la desaparición de 40.000 agencias inmobiliarias».
Evening Standard analiza la crisis desde una óptica irónica para españoles y para jubilados pobres, que habían buscado refugio en las playas españolas: «Un retiro al sol puede ser menos divertido de lo que usted había soñado». Y agrega, feroz: «Si alguien pensaba que comprarse una residencia secundaria en España era una buena idea, bien debiera preguntarse hasta qué punto será agradable pasar sus vacaciones entre una población donde crece el paro, caen los salarios en términos reales y las casas compradas a crédito pierden valor».
El IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo celebrado en Madrid no ha mejorado la credibilidad internacional del presidente del Gobierno. La palabra gubernamental se percibe confusa y enmarañada. Clarín destaca «la dura crítica de Aznar contra Zapatero». El Nacional venezolano titula: «Zapatero invita a las FARC a negociar». «Negociación», desde la óptica venezolana, mientras la BBC recuerda que «la Unión Europea continúa incluyendo a las FARC en la lista de las organizaciones terroristas».